“Grau Sala es uno de los pocos pintores de calidad indiscutible en quienes sobrevive algo que, dentro de su arte, se ha ido enrareciendo cada vez más: la gustosidad del hecho de pintar o de dibujar –él hace ambas cosas, ambidiestro como es, con una resolución sólo equiparable a su talento-, sobreponiendo la calidad evocativa y sensible de la imagen a cualquier otra preocupación que se suponga –no quiere decirse que lo sea- más ambiciosa y trascendente. Grau sala es asimismo el último, y acaso el único hoy, de los grandes pintores catalanes dotado de una capacidad narrativa tan subyugadora como convincente.....” Con este texto de Rafael Santos Torroella para los Cuadernos de Arte de 1970 se refleja perfectamente la esencia que envuelve la obra de Grau Sala. La costura, obra presentada por el autor al concurso internacional de dibujo de la Fundación Ynglada-Guillot en 1960, se muestra fiel a esa figuración sin complejos y en la obra el autor vuelca toda la ternura que define la estética a lo largo de su trayectoria. Se trata de una escena de interior representando cuatro costureras dedicadas a sus tareas en una composición de equilibrada estructura en sus formas y tonos. La fragilidad que transmiten las figuras se acentúa con la aparente vaporosidad de la técnica en sí misma. Se trata de una grisalla de contrastadas gradaciones de matices, con grandes manchas oscuras en el fondo, que alternan con otras zonas de aguadas levemente entintadas y, sobre todo, con amplias zonas de papel desnudo, solo irrumpidas por delicadas líneas de dibujo. Si hay un término que define plenamente esta obra es la sutileza, que adquiere su grado máximo en aquellas imágenes, como el perfil de la figura de la izquierda, en las que las formas surgen de la imaginación del espectador y no de la propia realidad, apenas perceptible.
Exposiciones:
Concurso Internacional de Dibujo, Fundación Ynglada-Guillot, Barcelona, 1960 (cat. nº 287)