Aunque nacida en Madrid, en 1970, Eva Carrera esta íntimamente ligada a Galicia, donde ha desarrollado, durante la década de los noventa, gran parte de su trayectoria profesional. A pesar de su juventud, esta fructífera pintora ha realizado ya más de una treintena de exposiciones, entre colectivas e individuales, que han sido mostradas entre las principales capitales gallegas, la Comunidad de Madrid y Portugal. La interesante pintura que nos plantea Eva Carrera tiene como eje temático la condición del ser humano, y más específicamente, de la mujer. Con un lenguaje próximo al expresionismo, definido por una sublimación de trazos libres que acentúan lo pictórico sobre lo dibujistico, Eva Carrera interpreta a la mujer en muy diversas circunstancias, siempre con la inquietud de penetrar en su conciencia.
< Algunas noches de invierno cuando no consigo conciliar el sueño me gusta sentarme y sentir la lluvia caer sobre el tejado y el frío clavarse en mi piel >. Con esta leyenda, escrita ampliamente y sin titubeos sobre el lienzo, queda definida la intencionalidad de la autora. Aunque en una primera lectura se interpreta como un autorretrato, lo cierto es que las obras de Eva Carrera son, frecuentemente, proyecciones subjetivas dirigidas a profundizar en la generalidad de la conciencia femenina.
La obra muestra un claro desinterés por el espacio, el volúmen y las luces. La figuración se representa esencializada en sus formas como resultado, no tanto de una abstracción de las imágenes, sino de un desdibujamiento de las mismas.
La pintura ha sido aplicada sobre el lienzo en forma de rápidas y grandes manchas de color, trazos espontáneos, ágiles y chorreantes, sobre una tela apenas preparada que transmite una áspera rugosidad, como si la obra fuera el fruto de una impulsiva necesidad de desahogo.
La obra desprende una fuerte carga expresiva, derivada del uso de colores agresivos, vivos, duramente contrastados y de la despreocupación hacia los recursos tradicionales de pintura y de los modelos de belleza.