Fundacion Maria Jose Jove

/ Ortega Ibarra, Héctor (1950 - ) / Biografía del autor
2 Obra(s):
Entre los recuerdos de infancia de Héctor Ortega Ibarra (Madrid-1950) ocupa un lugar destacado las visitas realizadas cada domingo al Museo del Prado de la mano de su padre, profesor de Historia y amante del Arte, y de su tío pintor, quien inició a Ortega Ibarra en el ejercicio de la pintura a la temprana edad de siete años.Licenciado en Filosofía Pura por la Universidad de Madrid, especialidad en la que ejerce actualmente la docencia, Ortega Ibarra es un artista de formación autodidacta que inicia su andadura plástica a finales de los años ochenta. Desde entonces ha realizado numerosas exposiciones en diversas ciudades españolas y europeas como Viena, Dusseldorf, New York y otras capitales de EEUU. Fue finalista en el Premio BMW de 1990, año en el que también gana el Premio Bienal del Tajo de Pintura. En 1991 obtiene el Premio Goya. En el 93 expone en ARCO y en 1994 gana el Salón de Otoño de Madrid. Participó en la Feria de Art Chicago`91 y en la Feria Arte Miami´92.Ortega Ibarra plantea una pintura de peculiar figuración en la que apuesta por un proceso de deconstrucción libre de las formas. La temática de sus obras gira, en su mayoría, en torno a la figura humana, aunque también aborda naturalezas muertas, bodegones y floreros a los que imprime un marcado y exclusivo sello personal.
Ortega Ibarra desarrolla en esta obra un paisaje llevado al lienzo en unos términos de libre y personal figuración; Río, puente, casas y arboles son parcelados en diferentes planos. Sus formas compactas y densas contrastan con el carácter de espontanea fragmentación que presentan esos mismos planos. Esta misma sensación de libertad se ve potenciada por la ruptura física de la obra en dos mitades divididas en sentido vertical.Ortega Ibarra seduce al espectador a través de las obras que utiliza para manifestar sus sentimientos individuales. La obtención de la expresión se produce a través de un juego perfectamente estudiado entre formas, colores, imágenes y texturas que, en sugerente combinación plástica, provocan una percepción final de plácida melancolía.
La peculiar forma de entender el arte de Héctor Ortega Ibarra se fundamenta en lo que él mismo denomina como "deconstrucción" de las formas; es decir, una descomposición de las mismas siguiendo el orden en que fueron compuestas, que no significa lo mismo que destruir. La "deconstrucción" invita, según el autor, a disfrutar una marcha atrás en el tiempo, haciendo reversible lo que, en su momento, tuvo su tiempo y su proceso de construcción. Ortega Ibarra nos plantea en esta obra la figura de una mujer sentada, en actitud pensante, cuyas formas se hallan estructuradas a partir de fragmentaciones libres. El autor va conjugando amplios planos formales en los que unas texturas densas y unos colores atenuados producen un armónico juego plástico.
2 Obra(s):
  • Paisaje con puente
  • Mujer pensante
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