La visión intimista que Behrens imprime a sus composiciones hacen de cada obra suya un pretexto para la reflexión. Las coordenadas del lenguaje de su individual universo plástico se fundamentan en una figuración que sintetiza el dibujo en aras de un juego combinado entre las luces, las formas y los contrastes coloreados. En el frente se representa una ventana cubierta con un paño que da luz a la estancia, aunque la fuente lumínica protagonista entra en sentido tangencial, proveniente de una puerta situada a la izquierda, fuera de la escena, proyectando largamente las sombras por el suelo. Aunque el pintor identifica con sus pinceles los pequeños objetos de la escena, éstos aparecen tratados con enorme soltura. En ellos el color tiene la función simultanea de dar forma y de vertebrar las formas, de manera que en la percepción general de la obra prevalecen los efectos visuales sobre los dibujísticos, acercándose así a las premisas expresionistas. Las tonalidades no son fuertes, pero sí discrepantes. Una veladura rosada, que imprime calidez a la atmósfera, aparece confrontada con unos atrevidos y expresivos contornos verdes que van silueteando, casi de manera continua, todas las figuras representadas, jugando, por tanto, con complementarios que buscan en el contraste cromático una fuente de estimulación.
LITERATURA:
Catálogo T. Behrens. Ed. Círculo BBAA Madrid, Ayto. A Coruña, 2003 (Repr. p. 79)
80/800 ARTISTAS CORUÑESES, Ed. FMJJ, A Coruña, 2008
En esta obra, Behrens mantiene una propuesta próxima a los planteamientos de su amigo Lucian Freud, en cuanto a una estructuración compositiva de un escenario que parece distorsionarse por el juego que produce la perspectiva desde un ángulo elevado. La simbiosis entre el propio argumento desarrollado, el nerviosismo en el tratamiento plástico que le ha sido otorgado y la exploración espacial del escenario, imprimen a la obra un carácter de espacio-intimidad realmente sugestivo. La obra puede proyectar sobre el espectador una serie de sensaciones profundas de acuerdo a sus experiencias o evocaciones personales. El tratamiento aplicado a los pliegues de las sábanas es verdaderamente acertado. Behrens alcanza una audaz síntesis entre luz, color y línea, a la vez que investiga las posibilidades de un nuevo concepto espacial. Las pinceladas han sido aplicadas como si fueran golpes de color. Y es el color, precisamente, lo más plausible de la obra. La aplicación de una imprimación de tonalidad rojiza resulta trascendental para la percepción cromática final, ya que dicha capa asoma continuamente a la superficie, ora sustituyendo a la capa de pintura, ora tiñéndola de su color rojizo. A partir de aquí, Behrens va aplicando manchas de colores contrastadamente fríos y calientes. El color blanco de las sábanas se convierte así en un magistral juego de verdes, rojos y azules. Una línea azul que a menudo contornea los pliegues de los paños enfatiza la excitación óptica que ya venia dada por el tratamiento plástico otorgado a la composición.
LITERATURA:
Catálogo exposición Tim Behrens. Ed. Círculo BBAA Madrid-Ayto. A Coruña, 2003 (Il. p. 79)
Cat. exposición 80 años/800 artistas coruñeses. Ed. FMJJ, dic. 2008 (ilustrado)