Superadas las influencias germinales del expresionismo y el informalismo, a partir de los años 60, Baselitz se centra principalmente en la regeneración y creación de nuevos planteamientos pictóricos, dentro del panorama europeo de las década de los 60 dominado por el arte conteptual y el póvera, y comienza la investigación de una pintura figurativa descarnada de fondos oscuros, intensos contrastes cromáticos y pinceladas gestuales aplicadas violentamente sobre la tela. Es lo que hoy se conoce como neoexpresionismo, el primer movimiento de posguerra alemán que se enfrenta a la tragedia de su propia historia, asumiendo la realidad del período nazi, sobre el que incluso ironizan. Desde entonces la trayectoria de Baselitz ha experimentado una notable evolución hasta llegar al S.XXI, en el que sus propuestas plásticas alcanzan una reconocida consolidación. Entre estas destacan las que él llama remixes, que hacen alusión a obras del pasado. En Dix, cuyo título homenajea al pintor alemán clasificado como degenerado por el nazismo, Baselitz toma como referencia el grabado Hasta la Muerte, de la Serie Los Caprichos de Goya, dejando al descubierto su reconocida predilección por los grabados del pintor aragonés. La obra presenta la disposición característica de sus figuras al revés para imprimir mayor protagonismo al cuadro y no tanto al tema o a la imagen figurativa: "Esta falta de orientación es un elemento con el que trabajo. No es importante en sí. Lo que me interesa es quitarle el suelo al espectador. Quiero quitarle al cuadro la base de realidad que el cuadro podría tener….Lo que me importa es mantener siempre que un cuadro no tiene nada que ver con la realidad. Pero una vez que has pintado un objeto, ¿cómo haces para subrayar que ese objeto no es real? Le das la vuelta. Ponerlo del revés es una permanente llamada de atención". En otro orden, en esta obra Baselitz vuelve con violencia gestual al blanco y negro como una forma de desafío plástico continuo: "Pintar en blanco y negro es una buena disciplina. Es un nivel superior para mí. No tengo problemas con el color, me resulta algo sencillo. Suelen gustar más. La vida es multicolor. Para pintar en blanco y negro tengo que disciplinarme y concentrarme mucho. Me gustan porque suelen ser más eficientes…..Si piensas en El Greco, admiras su color. Pero si lo piensas en blanco y negro puede resultar mucho mejor. En el pasado todos pintaban con color. Era la manera de reflejar el mundo. No se pensaba que el blanco y negro era mucho más eficaz. Esto sólo se trasluce en los grabados. En Goya, por ejemplo, sus grabados son mejores que sus pinturas".