Autores

Sevillano, Angel (1942 - 1994)

Ángel Sevillano Estremera nace en 1942 en Vigo, bajo el seno de una familia de poetas e intelectuales que ya desde niño le inculcan el gusto por el arte. Entre las amistades familiares asoma el pintor Manuel Colmeiro, quien ejercerá grata influencia en el pintor vigués, no sólo en cuanto a su plástica se refiere, sino también por su fiel amistad.A los veinte años comienza los estudios de Bellas Artes en la Escuela de San Carlos, en Valencia. Empieza entonces su participación en diversas exposiciones, con más frecuencia en Vigo, su ciudad natal. Posteriormente consigue una beca de la Diputación Provincial de Pontevedra que le permite perfeccionar los estudios en la Escuela de San Fernando de Madrid y más tarde pensionado en El Paular. Finalizados los estudios, regresa definitivamente a Galicia para dedicarse a la enseñanza del dibujo en diversos institutos de Vigo, Santiago, Sanxenxo y Carril. Realiza numerosas exposiciones por diversas ciudades de España y Sudamérica, donde vivió durante algunos años.La pintura de Angel Sevillano, de marcado carácter ingenuista, desarrolla escenas o tipos populares de sabor amable. Sus obras no buscan un discurso informativo, sino sencillamente el gusto por una plástica seductora y afable.

Obras

Mujeres con niño
Mujeres con flores
Mujeres portando instrumentos musicales
Mujer

Mujeres con niño ()

Mixta sobre papel

64 x 50 cm

Un sólo bloque formado por dos mujeres y un niño componen la escena de esta obra que, por su extrema sencillez, desprende un aire de frescura e infantisismo entrañable.El juego de luces y sombras permite al pintor jugar con unos volúmenes que, aunque de apariencia rolliza, son de formas dulces y puerilmente cándidas.La diagonal que forman el niño y la mujer de la derecha no consigue romper la sensación de abrumadora inmovilidad que desprende la escena, característica que forma parte del particular modo de hacer del pintor. Sevillano no pretende que sus obras sean un vehículo de expresión de sus sentimientos, tan sólo se sirve de ellas para recrear una plástica basada en el gusto por la inocencia de lo sencillo.

Mujeres con flores ()

Mixta sobre papel

34 x 41 cm

Dos mujeres casi idénticas, posando en rigurosa frontalidad, parecen estar ensambladas formando un solo y sencillo bloque compositivo.Solamente la alegría de los colores contrarresta el carácter pétreo que reflejan las figuras, que hacen recordar esculturas de bulto redondo, de acusado hieratismo, en las que no hay siquiera insinuación de movimiento.Una luz ilusoria ilumina frontalmente las figuras, dejando zonas en penumbra, que facilitan jugar con los volúmenes redondeados y rollizos. El dibujo es extremadamente simple. El tratamiento dado a las líneas del rostro, de deliberada inexpresividad y despersonalización, la actitud inmovilista de las figuras y el falso encuadre del fondo, producen una escena de deliberada ficción e ingenuismo.

Mujeres portando instrumentos musicales ()

Mixta sobre papel

33 x 41 cm

Sobre un fondo indeterminado e ilusorio, de colores y formas planas, aparecen tres mujeres portando diversos instrumentos musicales en actitud estática y frontal. Tan solo leves inclinaciones de los cuerpos logran insinuar cierto movimiento. Son mujeres de trazos casi iguales y exentas de cualquier rasgo de temperamento o vitalidad. Tal despersonalización llega a confundir la interpretación de las figuras en cuanto a si se trata de muñecas humanizadas o humanas amuñecadas. Pero esa es precisamente la intencionalidad de Sevillano, eludir cualquier descripción psicológica, incluso cualquier rasgo identificativo individual, en favor de una percepción general del conjunto de las figuras representadas, como un solo elemento, del que tan sólo se pretende conseguir una escena plásticamente amable, ingenua y simple.

Mujer (ca. 1980)

Mixta sobre papel

41 x 33 cm

El retrato estático de una mujer que mira directamente al frente se superpone a un fondo que, desinteresado por el espacio, está compuesto por un juego de planos ficticios en sombra que hacen destacar la figura, de colores contrastadamente dulces. La flor que porta la mano izquierda es el elemento que da vida a una figura que recuerda una escultura en piedra de bulto redondo. La estructura formal de la composición, extremadamente sencilla, se basa en un eje de simetría vertical. El dibujo es elemental y preciso. Las líneas se perfilan de forma continua, con trazo dominantemente curvo, simplificando las formas y reduciendo los rasgos. Una imaginaria fuente de luz frontal ilumina, directamente, el busto de la figura, dejando el regazo y el fondo en acusada penumbra, lo que permite acentuar los volúmenes. La variedad cromática es escasa, domina el rosa de las carnaciones y el contraste tierno entre el tocado de lunares azules y las flores rojas del vestido.