Autores

Palmeiro, José (1903 - 1984)

Palmeiro representa una figura indiscutible dentro de la llamada Ecole de París. En los primeros años de su trayectoria profesional son frecuentes las representaciones referentes a la Galicia de sus ancestros dentro de una figuración de ejecución sencilla. Más adelante su concepción plástica comienza a girar para adentrarse en un neocubismo en el que la recta y la curva se compaginan para estructurar unas formas de perfil poético. Palmeiro consigue hacer una interpretación libre e independiente de la realidad. Su arte consiste en el equilibrio entre inteligencia y sensibilidad, de lo que resultan unas composiciones ciertamente elegantes. De sus pinceles pueden salir escenas íntimas de serena belleza o bien paisajes vistos desde una ventana. Palmeiro muere en Libourne y se le considera un tradicional representante de esa mal o bien llamada Escuela Española de Pintura en París.

Obras

París
Retrato de muchacha

París ()

Óleo sobre lienzo

60 x 72 cm

Hermosa y alegre vista de París con el Sena atravesado por sus puentes como protagonista de la composición. Acompañando al río, numerosos árboles, casas e iglesias. Y al fondo la torre Eifel recortándose sobre el cielo parisino. Los poetas suelen describir el cielo de París tal y como Palmeiro lo representó en esta obra: pesado y nebuloso, plomizo y grisáceo. Las aguas del río también absorben su frío color, reflejándolo a su vez. En contraposición, el autor se deleita en dar colores vivos y calientes al resto de los elementos dispuestos en la obra. Edificios anaranjados, amarillos, rojos…, como si se dejara llevar por cierto romanticismo en el que la emoción se expresara por la distorsión moderada de las formas y colores. Estos están distribuidos a modo de manchas que no se entremezclan, sino que se disponen unas al lado de las otras, libremente.Se desconoce la fecha de ejecución de la obra, pero es evidente que Palmeiro ya había superado esa primera etapa de figuración tradicional para adentrarse en una pintura de corte neocubista, como esta vista de París, en la que se complace jugando con la combinación de las líneas curvas y rectas que componen los perfiles de los elementos representados. No se pretenden disimular los contornos, muy al contrario, el autor se deleita en su ejecución, de trazo negro y grueso, creando una atmósfera más libre e irreal.

Retrato de muchacha (1921)

Óleo sobre lienzo

92 x 73 cm

No resulta difícil apreciar la juventud de Palmeiro en la ejecución de esta pintura, cuya figuración sencilla, sin compromiso alguno, es testigo del estilo que caracterizó los comienzos de una trayectoria artística que más tarde se inclinaría por un lenguaje neocubista, más preocupado por la estructuración de las composiciones. Una muchacha con el torso desnudo, ladeada a la izquierda, nos mira con ternura. Refleja turbación por mostrar su desnudez provisional. Permanece inmóvil y parece estar esperando dócilmente a que el pintor termine el retrato para taparse de nuevo. La silueta desnuda queda realzada sobre un fondo sin profundidad, de colores claros, aplicados con desorden, en los que predominan los blancos y tierras salpicados a veces con el peso de verdes y azules. No hay grandes contrastes de luz en la composición. Las líneas de la figura están trabajadas con sencillez. El cabello negro, adornado con un lazo, destaca sobre el resto de tonalidades amables. La textura de la materia es fina, las pinceladas se entremezclan suavemente, sin empastes, en contraste con la rugosidad de la trama de un soporte de tela sin apenas capa previa de preparación.