Autores

Sanjurjo, Julio (1958 - )

Julio Sanjurjo Aler (La Coruña-1958) se forma en Madrid, donde cursa la carrera de Bellas Artes. Desde el regreso a su ciudad natal, Sanjurjo se dedica afanosamente a la búsqueda de su propio lenguaje plástico, no sólo de la pintura, sino también de la escultura, disciplina que cultiva con seguridad y pasión, a veces sobre madera, pero principalmente sobre bloques de mármol o piedra, de los que extrae rostros inquietantemente deformados o cuerpos de apariencias imposibles, pero siempre cargados de seducción, siguiendo unas líneas de arte primitivista o, incluso, africano. Sanjurjo trabaja sin miedo; en algunas ocasiones rematando las superficies con pulcros bruñidos, en otras, dejando a la vista la rudeza de la piedra bruta y, con frecuencia, combinando sugerentemente en una misma obra ambos acabados. Actualmente, Julio Sanjurjo, cuyas obras se exhiben en numerosas colecciones públicas y privadas de Galicia, tiene el privilegio de trabajar en un taller situado entre un agreste paisaje desde el que observa la naturaleza que luego reinterpreta en sus composiciones pictóricas. En algunas obras, esa naturaleza mil veces contemplada, se adueña inconscientemente de sus superficies pictóricas. En otras ocasiones, sin embargo, ha de compartir protagonismo con el hombre, manifestado en múltiples actitudes. El lenguaje figurativo de Julio Sanjurjo se define por una audaz síntesis entre el color y la línea, a la vez que explora las posibilidades de nuevos espacios dinámicos a través de personales y constantes juegos con la técnica.

Obras

Jinetes
En el río
Scarface

Jinetes (1998)

Mixta sobre tabla

70 x 100 cm

Alrededor de 1998, Julio Sanjurjo pinta una serie de obras cuyo eje temático gira en torno a Jinetes y Amazonas (Denominación de la Exposición celebrada por la Xunta en la Casa de Galicia, Madrid, en 1998), figuras a caballo en diversas interpretaciones y, casi siempre, con la arrebatadora presencia de la naturaleza. El hombre formando parte de ella ó, por el contrario, la propia naturaleza formando parte del hombre. No importa, pues se trata de lograr una sola unidad. La obra está tratada como si todos los elementos que intervienen en ella tuvieran igual peso compositivo; jinetes, caballos, perro, paisaje, troncos y cada una de las hojas que conforman los árboles son tratados con igual fantasía y emoción. Sanjurjo manifiesta una profunda despreocupación por los efectos ópticos que, tradicionalmente, van inherentes a la pintura figurativa: sombreados, degradaciones de color, perspectivas o cualquier tipo de efecto espacial, son sustituidos por ese juego de proporciones desmesuradas, perfiles, formas sin detalles y siluetas saturadas de color, que constituyen la esencialidad de su pintura. En la paleta cromática domina una gama fría de verdes en múltiples tonalidades, contrastados, sin violencia, con los toques naranjas del follaje. El color, frecuentemente aplicado en forma de tintas planas, no es utilizado como un elemento descriptivo, sino por el contrario, como un medio de expresión.

En el río (1998)

Mixta sobre tabla

89 x 89 cm

La majestuosidad del hombre y la naturaleza se fusionan de nuevo en esta obra de Sanjurjo que nos transmite, inconscientemente, a un apacible estado de ensoñación y fantasía. Las figuras se manifiestan incorpóreas, teñidas del propio color del entorno, como en una especie de simbiosis. La figuración aparece aquí esencializada en sus formas y en su comunicación. Sanjurjo ha extraído todos los detalles anecdóticos de la realidad, sólida o imaginaria, y la traduce en una resolución de perfiles y contornos, realizados en ocasiones con trazos incisos, en asociación con grandes masas de color.La materia pictórica esta extendida con espátula de una manera que, en vez de reposar sobre la superficie de la obra, parece que flotara sobre ella, en forma de veladuras superpuestas sobre una preparación irregular, que otorgan a la obra una vivacidad esencial para su sentido rítmico, potenciado, además, por el tratamiento dado al soporte, que imprime un cierto carácter de pintura mural.

Scarface (ca. 1992)

Mármol

55 x 29 cm

Julio Sanjurjo

Scarface, 1992

Mármol

55 x 29 x 35 cm.