Autores

Caruncho, Luis (1929 - 2016)

Luis María Caruncho Amat (A Coruña, 1929) vivió su infancia en el seno de una familia de la burguesía coruñesa a la que pertenecieron varios intelectuales, así como profesionales liberales.               En 1940 se trasladará a Madrid junto a sus progenitores, ya que su padre había sido nombrado director nacional de Artesanía, iniciando multitud de relaciones con un importantes creadores. Al mismo tiempo, su madre abrirá en la calle Velázquez una casa de moda, que durante años será referente dentro de la alta costura española.  Caruncho concluirá sus estudios de bachillerato y tras realizar un largo viaje en motocicleta por distintos países europeos en compañía de amigos como Vicente Sartorius y Gonzalo Taboada, comienza a interesarse por los ámbitos del diseño y la construcción, por lo que ingresaría posteriormente en la Escuela de Ingenieros Industriales y Arquitectura, en la que se graduó en 1955.  Sin embargo, su vocación artística ya es patente, por lo que la perfecciona al acudir a clases a la Escuela de Artes y Oficios, al Museo de Reproducciones Artísticas y al Círculo de Bellas Artes para perfeccionar el dibujo y el color, así como con una continua formación intelectual cursando estudios sobre Historia del Arte en Cannes, al tiempo que visita en distintas galerías y museos de ciudades europeas y americanas.   En 1957 entra a formar parte en el Gabinete Técnico del Ayuntamiento de Madrid, pero pronto solicita una excedencia para constituir un estudio de proyectos de arquitectura e interiorismo, CYESA, que durante 25 años trabajará para todo el territorio nacional.  Posteriormente, volverá a prestar sus servicios al ayuntamiento como director de exposiciones del Museo Municipal, del Centro Cultural Conde Duque y Patrimonio Histórico Artístico.  Paralelamente, Caruncho ha desarrollado una importante carrera artística. Aunque comenzó en los años 40 optando por una obra realista, con una fuerte carga expresionista, paulatinamente va a interesarse por la geometría y más concretamente por la abstracción geométrica que refleja tanto en pintura como en escultura hasta convertirse en uno de los máximos exponentes.  Asimismo, además de su incesante participación en exposiciones a lo largo de toda su vida, es vital en su carrera su labor como crítico de arte, jurado en importantes premios, la participación en conferencias como ponente o el comisariado de exposiciones, la última la retrospectiva dedicada a Laxeiro por la Fundación Pedro Barrié de la Maza (A Coruña, 2008). Además, hay que resaltar  su labor como impulsor del Museo de Arte Contemporánea de Unión Fenosa en A Coruña, institución que dirigió durante años.  A todas estas actividades hay que añadir sus numerosas publicaciones, entre las que cabe destacar títulos como Vicisitudes del plano, El escultor David Marshall o Diez Primitivos Contemporáneos. La importante labor creativa de este autor se ha visto recompensada con premios como la Medalla del Círculo de Bellas Artes; el Premio BMW; el Premio Nacional de Cultura; la Medalla Castelao o la Medalla al Mérito Artístico del Ayuntamiento de Madrid.  La obra de Caruncho está representada en importantes colecciones tales como la Colección Caixanova (Vigo); la de la Fundación Caixa Galicia (A Coruña); la del Palacio de la Zarzuela (Madrid); la del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (Madrid); la del Museo de la Fundación Pilar y Joan Miró (Palma de Mallorca) o la del Centro Galego de Arte Contemporánea (Santiago de Compostela), entre otras.

Obras

Cilindros

Cilindros (1973)

Mixta sobre madera

150 x 100 cm

Luis Caruncho ha desarrollado su trayectoria dentro de la abstracción, particularmente vinculado al Constructivismo, cuyo origen se sitúa en los movimientos de vanguardia rusos. Como el Futurismo, la corriente que siguió el artista rechazaba el arte burgués y proponía un nuevo lenguaje relacionado con la tecnología y la mecánica industrial. Además, hay que sumar las influencias del Cubismo y el Dadaísmo.  Estas corrientes apuestan porque la obra de arte se comunique con el espacio circundante y se construya a base de formas geométricas, lineales y planas que valoran el espacio, el tiempo y la luz de manera simultánea. Así, el propio Caruncho reconoce las influencias de los máximos representantes constructivistas,  suprematistas o neoplasticistas como Rodchenko, Tatlin, Malevitch o Mondrian, tal y como plasmó en su ensayo Vicisitudes del plano (1975), apostando por la parte más rigurosa y sobria del arte no representativo. Después de la Segunda Guerra Mundial, el informalismo preocupado por la materia es la corriente plástica triunfante en España, sin embargo, frente a ella se opone el arte abstracto geométrico, corriente que siguió Caruncho. Éste utilizará de forma lírica la geometría, como indica el especialista José Jiménez: “La fuerza interior de sus obras tiene que ver de un modo fundamental con su concepción dinámica del lenguaje geométrico. Lejos de un tratamiento constructivo estático, sus piezas están siempre dotadas de un juego de interacciones de líneas, colores y planos intensamente dinámicos, de tal modo que las formas geométricas acaban adquiriendo vida propia a ojos del espectador”.   El lenguaje constructivista promueve una transformación espiritualista de lo real, encerrando tras sus premisas un programa utópico que busca propiciar el equilibrio interior y espiritual del ser humano, así como de sus relaciones entre sí, con la naturaleza y con el universo, y para lograr este objetivo, optan por la geometría.  En la obra Cilindros (mixta sobre madera, 150x100 cm., 1973) el artista divide en dos planos horizontales el soporte de la obra, que tiene como centro de la misma un cilindro incorporado. La parte superior es blanca y la inferior es gris, repleta de cilindros que aportan a la obra un carácter tridimensional.   Al igual que otras obras ejecutadas en la década de los 70, el autor refleja un interés muy marcado por el círculo, que tradujo en los títulos de series como: Luna estriada, Luna herida, Luna triangulada, Círculo lunar o Luna espiral. Por otro lado, la fecha de ejecución de esta obra coincide con el año de su primera exposición individual en la sala Monzón de Madrid, aunque ya había participado en varias colectivas.  Normalmente, este autor desarrolla sus trabajos siempre seriados, excepto casos puntuales, aunque esto no signifique que cada pieza funcione de manera individual o en ocasiones formando dípticos, trípticos o polípticos.   El plano, la línea y la circunferencia son los elementos básicos sobre los que el artista desarrolla su trayectoria, haciendo un hincapié especial en el uso del triángulo, disponiéndolos sobre la superficie sin crear ningún tipo de tensión entre ellos, apostando por una simplicidad de las formas que alcanza una belleza serena.  Con este particular lenguaje y un estudio minucioso de los fundamentos y teorías geométricas, Caruncho se ha ganado ser uno de los principales constructivistas españoles y el máximo representante de esta corriente en Galicia, destacando por su perfecta ejecución formal y la coherencia creativa a lo largo de su carrera.   Respecto a la trayectoria del autor, el catedrático Antonio Bonet Correa escribió: “Galicia, país de sabios canteros y grandes arquitectos, expertos en la estereotomía o “cortes de montes” y que son capaces de hacer que la piedra, sin perder su pesada gravitación, se eleve en el espacio, en un artista como Luis María Caruncho encuentra  su correlato plástico moderno. El artista desde niño estuvo acostumbrado a contemplar, además de los bien trazados y medios edificios neoclásicos coruñeses, las hermosísimas galerías de cristal de la Marina, en las cuales, entrecortadas en sus retículas ortogonales, se reflejan las nubes y la cambiante luz de la bahía (...) Su amor por lo numérico coincide con la idea de Le Corbusier que afirmaba que `la geometría es el lenguaje de la mente`”.

LITERATURA:

Cat. exposición 80 años/800 artistas coruñeses. Ed. FMJJ, dic. 2008 (ilustrado)