Autores

Pardo de Vera, Marta (1948 - )

Nacida en La Coruña, Marta Pardo de Vera recibe sus primeras lecciones de artísticas con el pintor Leonardo Abelenda para posteriormente seguir su aprendizaje en la Escuela de Artes y Oficios Pablo Picasso de su ciudad natal, en la que tiene como maestros, entre otros, a los pintores José Luis Rodríguez y Mariano García Patiño.Su formación artística se complementa, además, con diversos cursos de gravado, organizados por la Universidad Menéndez Pelayo, así como por numerosos viajes realizados entre los años 1975-1980 por diversos países europeos, africanos y de la antigua Unión Soviética, en busca de conocimientos que le permitan solidificar su realización profesional y vital.Una muestra individual realizada en el Museo Provincial de Vigo, en 1967, fue la primera de una fecundisima trayectoria expositiva, no solo en España, sino también en países como Portugal, Francia y Estados Unidos.Dentro de un personal figurativismo, y con un sólido dibujo, la pintura de Marta Pardo de Vera es un constante juego con la materia pictórica. La riqueza de matices cromáticos viene dada por una profusa estratificación de las capas y por el frecuente uso de unas texturas ásperas preconcebidas. Pardo de Vera crea unas figuras de volúmenes rotundos que hablan sobre todo del ser humano, al que concede una gran expresividad que, en ocasiones, roza el dramatismo.

Obras

Palilleras

Palilleras (1994)

Óleo sobre lienzo

115 x 90 cm

Con una leve tendencia a la geometrización, Pardo de Vera desarrolla una escena complicada, cuya estructuración formal se fundamenta en la sucesión de múltiples planos que, aunque dispuestos bajo una perspectiva ópticamente lógica, poseen cierto carácter neocubista. La línea presenta un notorio protagonismo. Las formas son, a menudo, contorneadas con trazos gruesos, de colores discontinuos, delimitando las masas de color y unos volúmenes que se muestran rotundos, logrados merced a un excelente dibujo y mediante unos planos de color sólidamente definidos, de apariencia compacta y firme. Pardo de Vera hace un uso muy personal y subjetivo del color. Su aplicación presenta un carácter no descriptivo. Se trata de colores vivos, contrastados con seguridad y vigor, que van dando volumen a unas formas amplias y macizas. Diferentes fuentes de luz externas provocan que cada figura proyecte su propio juego de luces y sombras, representadas éstas con múltiples tonalidades frías y opacas.