Autores

López-Rúa, Víctor (1971 - )

Víctor López-Rúa Martínez (La Coruña-1971) comienza desde muy joven su formación artística en el estudio del pintor y escultor coruñés Antonio López Rodríguez. Entre los años 1990 y 1993 se instala en Italia, cursando estudios de Dibujo en la Academia Lorenzo de Medici de Florencia y, más tarde, con el pintor Mesina Nino La Barbera, en Roma. En 1999 realiza sus primeras exposiciones en la Casa de América y en el Palacio de Congresos, ambos en Madrid. López-Rúa es un representante de la pintura realista que resurge con fuerza en los últimos años del siglo que acaba de terminar, sostenida por un afán, no tanto de copiar la realidad física, sino de impresionar en los lienzos la atmósfera del espacio que la mirada directa no puede percibir. La mayoría de sus obras, normalmente exentas de figuras humanas, detallan rincones de una solariega casa familiar, la suya propia, en un ejercicio constante de evocaciones, miradas íntimas e invitaciones al recogimiento y al silencio. Son enfrentamientos amistosos con la realidad, presente o imaginada, como algo que constantemente se esta creando.

Obras

La silla caida

La silla caida (1998)

Óleo sobre lienzo

72 x 90 cm

De nuevo López-Rúa nos muestra un rincón de la casa familiar que inspira la mayoría de sus obras; pero a diferencia de otras, en esta ocasión el protagonismo no lo adquiere la propia imagen del hogar, ocupada con unos u otros enseres más o menos en acorde, sino la excepción de un elemento en desorden, la silla caída. Estructuralmente destaca la acusada perspectiva de la composición, que se ve reforzada fundamentalmente por las líneas dibujadas del suelo y por la presencia de un elemento, el sillón, en un contrastado primer plano que acentúa la sensación de profundidad. La obra está tratada con un estilo puramente realista, sin embargo, hay en ella una cierta dosis de ficción, que viene dada por el tratamiento de la luz, basado en una fuente de iluminación que, surgida fuera de la escena, incide próxima y directamente sobre la silla, a nivel del suelo, dibujando en la pared una inmensa sombra que el resto de los elementos representados no pueden proyectar, recayendo así todo el protagonismo sobre la representación de dicha sombra. López-Rúa busca, ante todo, detener el tiempo con sus pinceles, captar el aire y describir sensaciones; pero no solamente para indagar en su propio universo, sino para hacer partícipe al espectador de un mundo de ensoñaciones y fantasías.

EXPOSICIONES:

  • Víctor López-Rúa, Palacio de Congresos, Madrid, 1999

  • Víctor López Rúa, Casa da Parra, Santiago, 2002