Autores

Pérez Rubido, Cruz (1954 - )

Cruz Pérez Rubido (La Coruña-1954) inicia su formación artística después de haber obtenido la licenciatura en Sociología por la Universidad Complutense en 1978. Es entonces cuando comienza a asistir a las lecciones impartidas en el Circulo de Bellas Artes de Madrid. Ese mismo año obtiene el segundo premio de dibujo convocado en este centro, y en los dos años posteriores, el primer premio como reconocimiento a unas facultades plásticas notorias que ya mostrara desde su infancia. En 1982 regresa definitivamente a La Coruña para dedicarse enteramente a la pintura, coincidiendo con su primera exposición individual, a la que seguirán otras muchas, colectivas e individuales, en diversas ciudades de España, Oporto y París, donde expone en varias ocasiones. Sus actividades plásticas se complementan con diversas colaboraciones en ilustraciones de libros, así como con los estudios de grabado, realizados en 1989 en el Centro Galego de Grabado.Desde sus comienzos, y partiendo de un sólido dibujo, la pintura de Cruz Pérez Rubido ha ido evolucionando progresivamente hacia un estilo de pintar próximo a la Nueva Abstracción, que supone una revisión a la estética abstracionista americana de los años cincuenta y sesenta, aunque llevado a cabo con un lenguaje absolutamente personal, basado en el tratamiento de la materia y en la pureza y esencialización de las formas. Sus cuadros, que a menudo sobrepasan los límites espaciales, son profundos y bellos.

Obras

Territorio
Corpo relativo
Islas Cies

Territorio (1993)

Mixta sobre lienzo

116 x 81 cm

Como si se tratase de una panorámica orográfica, Pérez Rubido compone una obra cuya epidermis se impone como protagonista de la composición. Se trata de la corteza de una geografía espacial que transmite una sensación de solidez rocosa, como si el propio cuadro hubiera sufrido una solidificación pétrea. Es una capa que hace recordar un cobre antiguo, un fragmento de tierra metalizada, la ductilidad de lo primigenio… la memoria de la tierra. Territorio es una obra netamente abstracta, de carácter irreferencial, en la que el único signo reconocible es un fragmento de partitura musical insertado en una estructura laberíntica, en respuesta a una referencia íntima de la autora. La aparente ingenuidad de la composición es, sin duda, el resultado de un ejercicio de depuración formal y de una evolución con respecto a las formas tradicionales de hacer pintura.

Corpo relativo (1993)

Mixta sobre lienzo

120 x 240 cm

Las coordenadas del lenguaje con que Pérez Rubido lleva a cabo esta bella obra, dentro de su particular universo plástico, se cimientan en la esencialidad de la realidad, concretada mediante un particular uso de lo materico y lo textual. Si hubiera que enmarcar la obra de Pérez Rubido dentro de un ísmo, y en particular esta obra de tonalidades fundamentalmente terrosas, podría definirse como geologísmo; es decir, un modo de hacer fundamentado en el estudio de las materias que hacen referencia a la propia tierra, a la tierra del pasado, presente y futuro. La obra parece un fragmento extraído de un territorio infinito, cuya superficie es el resultado de una superposición de estratos matéricos, fundamentalmente estucos y yesos en juego con pigmentos terrosos y polvo, que producen una sensación de dulce petrificación. Las obras de Pérez Rubido son ante todo espacios. Espacios abiertos al infinito, espacios rocosos, espacios contemplativos, espacios profundos, simbólicos… A este gran espacio, la autora ha superpuesto una amplia franja en la que el componente expresivo, no es la materia que podemos contemplar, sino las formas creadas por el vacío.

LITERATURA:

Cat. exposición 80 años/800 artistas coruñeses. Ed. FMJJ, dic. 2008 (ilustrado)

Islas Cies (1993)

Mixta sobre lienzo

66 x 100 cm

El lenguaje plástico de Pérez Rubido es el resultado de un ejercicio intelectual que se traduce en un gesto personal de "esencialización", entendida ésta como una actitud particular y natural ante la vida.El proceso de ejecución de la obra parece estar compuesto por una primera fase creativa, el curso intelectual de formación de la idea, y otra segunda, su materialización, que Pérez Rubido transforma en mineralización: la metamorfosis de la materia en elementos inorgánicos, pétreos, mineralógicos.La obra es un espacio enormemente amplio, abierto al espectador, al que invita a la contemplación y a una reflexión íntima, a través de una amalgama de formas, sugerencias, levedad de líneas y texturas de fuerte seducción. Todo ello en consonancia con el hechizo de una tenue monocromía que envuelve un paisaje marino ciertamente cautivador.