Autores

Criado, Felipe (1931 - 2013)

Nacido casualmente en Gijón, Felipe Criado vive sus diez primeros años a merced de los destinos profesionales de su padre, entre Cataluña, Asturias y Santander, donde a los ocho años sufre la traumática experiencia de una Guerra Civil que marcó su vida y su obra. Destinado su padre a Galicia, el joven Felipe tomará esta tierra definitivamente como suya. Su formación artística, iniciada en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, pasa por el taller de escultura de Francisco Asorey, y los estudios de Medicina, Disección y Anatomía. En 1954 realiza la primera de las muchas exposiciones individuales que compondrían su trayectoria profesional entre España y Estados Unidos. Instalado en Santiago, en el 61 obtiene la cátedra de Anatomía Artística y Dibujo del Natural en Movimiento en la Escuela de Artes y Oficios Artísticos, de la que dos años más tarde sería director. Exposiciones, dedicación a la pedagogía y colaboraciones en prensa se alternan sin cesar en la actividad profesional de Felipe Criado, que en 1967 se instala definitivamente en La Coruña. En 1996 ingresa en la Real Academia Gallega de Bellas Artes Nuestra Señora del Rosario. En su discurso, Criado intenta expulsar los fantasmas del pasado evocando aquella guerra vivida con horror de infancia. La pintura de Felipe Criado nos ofrece nuevas fórmulas de representación de la realidad. Su temática preferente es la figura femenina, a la que dota de amable sensualidad. Criado, que ha realizado numerosas exposiciones colectivas entre España, Inglaterra, Italia, Francia, Chile e Israel, cuenta con varios primeros premios y galardones, y su obra cuelga en las paredes de numerosos museos y colecciones publicas o privadas, dentro y fuera de nuestras fronteras.

Obras

Mujer de espaldas
Cuatro figuras femeninas
Mujeres saliendo del agua
Mujer en escaleras

Mujer de espaldas (1994)

Mixta sobre tabla

24 x 17 cm

Aunque Criado es un dibujante excelente, con frecuencia se complace en realizar pequeñas composiciones, como esta obra, en las que desatiende la línea del dibujo para disfrutar únicamente del color. Colores fríos y calientes, verdes y rosas… siempre dulces y amables. Colores concebidos en la paleta para ser aplicados en una sola capa, delgada, compuesta de manchas planas. Cuerpo de mujer sin formas, sin rostro. Fondo desprovisto de un esquema espacial. Solo color, tonalidades de pastel en sencilla y agradable consonancia.

Cuatro figuras femeninas (1994)

Acrílico sobre lienzo

67 x 61 cm

Felipe Criado es un pintor sin complejos y fiel a si mismo. Crea una pintura de marcado carácter personal cuyo eje temático gira en torno a la sublimación de la mujer.En esta obra aparecen cuatro figuras femeninas que, respondiendo a la tipología característica del artista, muestran unos cuerpos esbeltos pero firmes que exhalan una sensualidad exenta de provocación. La obra se desenvuelve a un ritmo excelente por el movimiento ondulante de unas formas de sinuosos y precisos contornos. Criado consigue un hábil contraste entre la rigurosidad de los perfiles y la imprecisión en los detalles de las masas corporales, donde no hay lugar a minuciosidades.En cuanto al esquema compositivo, es admirable la habilidad de Criado para conferir estabilidad espacial a una composición figurativa carente de fondo y en la que además las figuras sobrepasan la escena.La obra refleja equilibrio, serenidad y una alegría que viene determinada básicamente por la jovialidad de los colores. Rosas, amarillos, azules o verdes, matizados todos ellos, que se combinan en perfecta armonía produciendo en el espectador una agradable estimulación visual.

Mujeres saliendo del agua (1994)

Acrílico sobre tabla

63 x 48 cm

La temática argumental en la producción artística de Felipe Criado gira preferentemente en torno a la figura femenina. Por el tratamiento de las formas pueden advertirse los conocimientos que Criado posee sobre Anatomía Artística, disciplina en la obtuvo una cátedra en el año 64. El autor se complace en reproducir cada curva de unos cuerpos sinuosos y armónicos, a los que además dota de una sana voluptuosidad. En esta obra el autor sitúa dos mujeres, ejecutadas con un lenguaje de elegante figuración, sobre un paisaje que, por el contrario, acaricia la abstracción. Una de las figuras permanece sentada mientras la otra, con los pies en el agua, parece taparse ante la inesperada presencia de alguien. El paño que usa para cubrir su cuerpo esta realizado con destreza y hermosura. La concordia de trazos y colores, de marcado carácter personal, crea una atmósfera general de cierta ensoñación. La paleta de colores es rica y alegre. La obra emana ese tono de buen humor que suele estar presente en la obra de Criado.

Mujer en escaleras (1994)

Acrílico sobre tabla

28 x 24 cm

Solo unas cuantas manchas de color sirven de sustento para componer este cuadrito de pequeño formato y factura sencilla. Las líneas del dibujo quedan diluidas entre manchas informes de colores calientes y ligeros. Solo unas escaleras cimientan el equilibrio espacial de la composición. No hay lugar para el detallismo, cualquier definición se ha borrado, no hay perspectiva. La figura más lejana se desvanece entre un fondo neutro. Amarillos, rosas y naranjas de suavidad vaporosa insinuan unas formas elementales impregnadas de ensoñación.